La Alameda Central a través del tiempo: así ha cambiado el parque más antiguo de América

¿Te acuerdas cómo de niño decías que te habías ido a tomar la foto con los Reyes Magos a la “lameda”? Ahora sabes que lo correcto es “Alameda” y que se llama así porque fueron álamos los primeros árboles que se plantaron ahí… Sí lo sabías, ¿verdad? Si no, aquí te contamos todo sobre este magnífico sitio chilango. Vale la pena.

Primer parque urbano de América

Así es: el parque urbano más antiguo del continente americano es chilango, data de 1592 y fue creado por iniciativa del virrey Luis de Velasco, hijo, para el embellecimiento de la ciudad y el esparcimiento de sus habitantes.

Al principio, la Alameda era cuadrada y no rectangular, ocupaba la mitad de su extensión actual y estaba rodeada por un canal donde circulaban aguas de riego.

Como los álamos tardaban en crecer, fueron reemplazados por sauces y fresnos. Asimismo, el lugar fue cercado y se le mandaron poner puertas porque todos los días entraban a pastar vacas, burros, bueyes y demás fauna citadina.

La presencia de animales no era el único problema, pues no faltaban vagabundos y uno que otro amante de lo ajeno. Si bien había vigilancia, no era suficiente.

Con el paso del años se fueron plantando nuevos árboles, se terraplenaron sus calles, se limpiaron los azolvados fosos circundantes y se colocaron fuentes de personajes mitológicos.

Las puertas fueron ensanchadas porque no cabían los carruajes, justo como le pasó una vez al virrey Juan de Acuña y Manrique, quien por estrenar uno con caja más ancha de lo normal, se quedó atorado.

Tiempo después, se cegaron las acequias, la Alameda ganó terreno y se trazaron sus calles interiores con la disposición que tienen actualmente.

El paseo más bello de la ciudad

Thomas Gage era un fraile inglés amante del chocolate que anduvo en México en 1625. En su libro de viajes escribió que todas las tardes la crema y nata de la ciudad salía a pasear en coche o a caballo a la Alameda, un lugar con calles arboladas que impedían el paso de los rayos del sol.

Hombres y mujeres iban bien vestidos a ligar o simplemente a distraerse; por desgracia, no faltaba el celoso que sacara la espada o el puñal y echara a perder la fiesta.

A pesar de todo, en el siglo XIX seguía vigente la bonita costumbre de acudir por las tardes a la Alameda. Damas y caballeros disfrutaban del frondoso y pintoresco paisaje, tal y como lo dejan ver las escenas costumbristas pintadas por algunos viajeros como el alemán Johann Moritz Rugendas:

Y se hizo la luz

En 1868 se tuvo la excelente idea de alejar las espesas tinieblas mediante la instalación de faroles.

Años después, las calles que rodeaban la Alameda fueron embaldosadas y los faroles fueron cambiados por mecheros de gas. No fue sino hasta 1892 cuando llegó la luz eléctrica.

Adiós, Kiosco Morisco; hola, Hemiciclo a Juárez

En el lugar ocupado actualmente por el Hemiciclo a Juárez estaba el Kiosco Morisco, antigua sede de los sorteos de la Lotería Nacional.

Como Porfirio Díaz mandó erigir el Hemiciclo en ese mismo punto, el kiosco fue trasladado al barrio de Santa María la Ribera.

El Hemiciclo es obra del arquitecto Guillermo Heredia. Fue inaugurado en 1910 en el marco de las fiestas del centenario de la Independencia de México y tiene como propósito rendir homenaje al ‘Genio de la Reforma’.

Del periodo posrevolucionario a finales del siglo XX

Paulatinamente, el paisaje de la Alameda se fue ahogando entre automóviles, hoteles, museos y edificios como el Palacio de Bellas Artes y la Torre Latinoamericana, que hasta la fecha se levanta orgullosa frente a los árboles del centenario parque.

Sin embargo, la Alameda también se fue convirtiendo en un lugar de reunión para personas de todas las clases sociales. Si en la segunda mitad del siglo XVIII se prohibía la entrada a gente “sucia, descalza y ensabanada”, para la segunda mitad del siglo XX ya estaba libre de barreras y era un punto de encuentro para todo tipo personas: turistas, estudiantes, trabajadores, desempleados, indígenas, comerciantes, etc.

Reinauguración

Luego de ocho meses de remodelación, la Alameda Central fue reinaugurada el 26 de noviembre de 2012 por el entonces jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard.

Con una inversión de más de 200 millones de pesos, se plantaron árboles nuevos, se mejoraron los prados, se restauraron esculturas y se cambió el piso por uno de mármol. Además, se modernizaron las fuentes con luces de colores y chorros danzantes.

La Alameda Central hoy en día

Actualmente, la Alameda Central es uno de los lugares favoritos de los chilangos para caminar, para tener una cita o simplemente para descansar. A sus más de 400 años, sigue siendo un remanso de paz, un oasis citadino.

Además, en épocas de calor muchos niños aprovechan el agua de sus fuentes para refrescarse y para jugar.

Ahora que sabes algo sobre los cambios de la Alameda Central, te invitamos a cuidar y a valorar el lugar, que además es un pulmón verde para nuestra asfixiada ciudad.

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