Con la meta en la mira: la exitosa carrera deportiva de Ana Gabriela Guevara

Si pensamos en leyendas deportivas mexicanas, tal vez nos vengan a la mente Hugo Sánchez, Julio César Chávez o Fernando ‘El Toro’ Valenzuela. Todos ellos brillaron a finales del siglo pasado, pero a principios de los años 2000, quizá como signo de los nuevos tiempos, la máxima exponente del deporte nacional no era un hombre, sino una mujer: Ana Gabriela Guevara.

Los comienzos de Ana

Ana Gabriela Guevara Espinoza nació el 4 de marzo de 1977 en Nogales, Sonora. Antes de dedicarse al atletismo, su pasión era el basquetbol. Sin embargo, en la Olimpiada Nacional Juvenil de México de 1996, Ana conquistó el primer lugar en las pruebas de 400 y 800 metros con todo y que no tenía experiencia en pruebas de pista.

Al año siguiente comenzó sus entrenamientos bajo la supervisión del cubano Raúl Barreda. Fue cuestión de tiempo, pero también de trabajo y disciplina para que Ana subiera a los podios en competencias nacionales e internacionales.

Quinto lugar en Sídney

Para el año 2000, Ana se coló a la élite mundial de los 400 metros planos, su especialidad. Cómo olvidar cuando en los Juegos Olímpicos de Sídney se convirtió en la primera mexicana en llegar a una final. Ese día quedó en quinto lugar; sin embargo, Ana se quedó con la espinita y se propuso llegar a lo más alto.

“Voy por más”

En agosto de 2001 ganó bronce en Edmonton, convirtiéndose en la primera mexicana en ganar medalla en un mundial de atletismo. Pero la cosa no paró ahí. Ana dijo “Voy por más” y, en efecto, así fue.

En los juegos de la Amistad en Brisbane, conquistó un oro de forma individual y un bronce en la prueba de relevos 4×400. Desde entonces, se mantuvo en la cima del ranking mundial.

Para 2002, Ana barrió con todo lo que se le puso enfrente. Consiguió dos metales dorados en Madrid y dos más en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador. Fue un año cerrado y lleno de triunfos, mismos que le dieron a México la primera presea dorada en la historia de las copas del Mundo de Atletismo.

Si el 2002 fue bueno, el 2003 fue todavía mejor. Ana cosechó victorias en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo, en el Campeonato Mundial de Atletismo de París y en la Final Mundial de Atletismo en Mónaco.

Asimismo, impuso récord mundial en los 300 metros planos al detener el cronómetro en 35.30 segundos en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria.

Fue una noche de ensueño no sólo por el récord mundial, sino porque se sacó la espinita de tres años atrás cuando perdió ante la australiana Cathy Freeman. Esa vez, Freeman dijo que a Guevara le faltaba experiencia. Tres años después, la mexicana se desquitó y le demostró que no era invencible.

La ansiada medalla olímpica

Por desgracia, en 2004 Ana sufrió una lesión en el tendón de Aquiles. Sin embargo, se preparó en poco tiempo y llegó adonde quería llegar: a los Juegos Olímpicos de Atenas.

Como era de esperarse, Ana pasó sin problemas a la final. Sin embargo, reconoció que la batalla por el oro no sería tan fácil con todo y que era vista como favorita.

El día esperado llegó. El 24 de agosto de 2004, las esperanzas de una nación recayeron en la velocista y la gacela sonorense no les falló. La tan ansiada medalla olímpica llegó gracias a esta mujer que puso el nombre de México en alto.

Se quedó a 15 centésimas del primer puesto. Sin embargo, la medalla de plata fue un digno premio para Ana y el fruto de años intensos de trabajo. No olvidaremos esos tiempos en que ella era el orgullo y la ilusión de todo el país.

La importancia de ser la primera

Después vendrían más competencias, más preseas y finalmente el retiro digno en 2007. En 2005, Ana Guevara afirmó que, de llegar a ser dirigente, cambiaría muchas cosas en el deporte.

Conclusión: Ana Guevara ha sido una mujer con la meta en la mira. En diciembre de 2018 tomó las riendas del deporte nacional y se convirtió, como nos tiene acostumbrados, en ser la primera mujer en lograr algo: en este caso, en dirigir la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

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