Cine de terror mexicano: los clásicos que quizá desconoces y no te puedes perder

El cine de terror mexicano o de espantos, dirían algunos, tiene un espacio muy especial en la historia de la cinematografía nacional. Desde el arribo del cine sonoro, es decir la década de los treinta del siglo pasado, los realizadores se dieron a la tarea de llevar a la pantalla aquellas narrativas que apelan a lo sobrenatural y lo desconocido para llevar al espectador al límite. Aquí un breve recorrido por este género tan socorrido en estos días.

El cine de terror mexicano, los clásicos

 

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Fuente: Dos Monjes, Proa Films, 1934, IMDB

Para los historiadores del Cine Mexicano, los antecedentes del género de terror se ubican en 1934, cuando el debutante Juan Bustillo Oro llevó a la pantalla Dos Monjes.

La historia de un par de amigos que terminan en un monasterio por un mal de amores se convirtió en un homenaje al expresionismo alemán, una iluminación opresiva y la música acompañando un tono desolador.

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Fuente: Ladrón de cadáveres, Internacional Cinematográfica, 1957

Durante los años 50, Fernando Méndez sería el responsable de un par de cintas que ejemplifican el tono oscuro y por momentos de humor involuntario del cine de terror mexicano.

La primera película ocurre en 1956 y llevó por nombre Ladrón de Cadáveres. El terror inspirado por la historia del Doctor Frankenstein y la lucha libre se combinan para una historia por momentos delirante.

En 1957, Méndez se hace cargo de El Vampiro, un clásico instantáneo. Germán Robles le dio vida a un Drácula tropicalizado que resultó legendario y entrañable.

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Fuente: El Espejo de la Bruja, Cinematográfica S.A., Producciones ABSA, 1962, IMDB

Entrados en la década de los sesenta, el veterano director Chano Urueta encabezó la filmación de El Espejo de la Bruja.

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Fuente: El Espejo de la Bruja, Cinematográfica S.A., Producciones ABSA, 1962, IMDB

La cinta filmada en 1962 relató la historia de una bruja, Isabella Corona con rostro impenetrable, que se hace pasar por una ama de llaves para llevar a la locura a una pareja de recién casados. Terror sesentero en blanco y negro.

Carlos Enrique Taboada, el gran maestro

Fuente: Hasta el viento tiene miedo, Tauro Films, 1968, IMDB

El género del terror al estilo mexicano tiene un gran representante, el director Carlos Enrique Taboada.

A partir de que el color irrumpe, Taboada desplegó su estilo de terror gótico para dejar un legado bastante reconocible. En 1968, el director nos contó la historia de un internado femenino que transcurre bajo una disciplina casi militar y todo bajo el nombre de Hasta el Viento Tiene Miedo.

Marga López, la directora del internado, se niega a sucumbir ante la amenaza que cimbra a la casa lo que da lugar a una tragedia.

Un año después, Taboada filmó El Libro de Piedra. Ahora Marga López es una institutriz que se tiene que hacer cargo de una menor de edad trastornada que tiene un amigo de nombre Hugo que resulta ser una estatua.

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Fuente: Veneno para las hadas, Instituto Mexicano de Cinematografía, 1986, IMDB

Y en 1986, Carlos Enrique Taboada reaparece con Veneno Para las Hadas.

Una niña de nombre Verónica se asume como bruja y para ello recluta a su amiga de nombre Flavia para hacer realidad su destino en las suertes oscuras. La crítica la reconoció como la obra total de Taboada que luego se retiraría de las lides cinematográficas.

Un caso aparte: El Esqueleto de la Señora MoralesLa Tía Alejandra

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Fuente: El esqueleto de la Señora Morales, Alfa Films S.A., 1960, IMDB

Una mención especial merece El Esqueleto de la Señora Morales, dirigida en 1959 por Rogelio A. González. Una gran pieza de humor negro que es considerada como una de las grandes cintas mexicanas.

El atormentado matrimonio de Amparo Rivelles y Arturo de Córdova, llevan a la película a otro nivel que resulta inolvidable.

Y para cerrar el círculo, La Tía Alejandra de 1979. Arturo Ripstein llevó a la pantalla el terrible rostro de Isabella Corona personificando a una anciana que no se toca el corazón para sacar lo peor de un matrimonio mal avenido.

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