Elena Cornaro Piscopia: así fue la vida de la primera mujer en obtener un doctorado

la primera doctora de la historia

Elena Cornaro Piscopia fue la primera doctora de la historia, su curiosidad e inteligencia le ganaron un gran éxito en un momento histórico en el que las mujeres no podían acceder al conocimiento.

Fue la tercer hija de Giovanni Battista Cornaro Piscopia, su madre era una campesina y ella era ilegítima así que no podía acceder a ningún privilegio. Su padre decidió ir contra las normas de la sociedad y transmitió a su hija el amor por la literatura y la ciencia, según un reporte de la BBC.

La primera doctora de la historia, demostró su inteligencia desde pequeña, aprendió latín y griego desde los siete años, también sabía tocar el clavicordio, el arpa y el violín, incluso fue una reconocida concertista, compositora y poeta en su natal Venecia, según el diario El País.

la primera doctora de la historia
Fuente Giovanni Antonio Canal, ‘Canaletto’, Italia, 1768.

El interés de Elena por aprender la llevó a formarse en materias tan diversas como: astronomía, filosofía y matemáticas. Ella no quería casarse por lo que a los 14 años tomó un voto de castidad con el que evadió todos los intentos de su padre por conseguirle un esposo.

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Fuente: Agostini, ‘una incisione di G. Langlois’ vía Università di Padova

Además de los idiomas ya mencionados aprendió: español, francés, hebreo y árabe. Por si fuera poco también fue traductora, su trabajo más conocido fue el ‘Colloquio di Cristo nostro Redentore all’anima devota’, que llevó del español al italiano a los 23 años.

A pesar de que Elena vivió a mediados del siglo VII (nació en 1646) tuvo la gran ventaja de nacer en Italia, un país que estuvo a la vanguardia de Europa al permitir que las mujeres estudiaran en la Universidad.

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Fuente: Elena Cornaro vía Scihi.org

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Aunque Elena era por mucho una de las teólogas más preparadas de su país y ya había debatido con algunos de los hombres más preparados en ésta área, el Cardenal Gregorio Barbarigo, Canciller de la Universidad de Padua le negó la oportunidad de doctorarse como teóloga.

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Fuente Cardenal presbítero de San Marcos vía Wikimedia Commons

Pero Elena no se detuvo y eligió hacer su doctorado en Filosofía, con él se convirtió en la doctora de la historia, su logro fue tan significativo que a su examen profesional asistieron: profesores, estudiantes, cenadores e invitados de varias universidades italianas.

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Fuente: Lucrezia cerimonialaurea vía Università di Padova

Elena era una joya única entre los académicos italianos que deseaban que su exclusividad permaneciera, cuando Carla Gabriella Patin intentó replicarlo se enfrentó a una gran oposición, desde la academia hasta el padre de Elena que temía la fama que con ella había obtenido.

Lamentablemente la primera doctora de la historia se entregó a sus estudios y a algunas practicas religiosas como el ayuno y la flagelación terminaron por mermar su salud. Lo único que impidió que su fama y éxito como mujer culta siguieran fue su muerte a los 38 años.

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Fuente: Escultura de Elena Lucrezia Cornaro Piscopia en Padova Italia vía Università di Padova

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