Amamos el pan de muerto, pero ¿conoces su sangriento origen?

El pan de muerto es una delicia mexicana llena de historias, te advertimos que algunas de ellas pueden generarte un poco de rechazo (cof, cof, asquito) y otras te pueden resultar mágicas. Si como el 99.9% de los mexicanos eres fanático de esta deliciosa tradición te invitamos a dar un recorrido por su pasado.

pan de muerto
Fuente: Pan de Muerto, Chilango

Las tradiciones prehispánicas que dieron origen al delicioso pan de muerto

La de vírgenes y corazones

Según las descripciones de los españoles que habitaron la Nueva España, algunas culturas indígenas solían ofrecer en sacrificio a jóvenes doncellas, a quienes les extirpaban el corazón que, aún latiente, era cubierto de amaranto para entregarlo a los dioses.

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Fuente: Códice Menschenopfer, Wikimedia Commons

Los españoles veían con desprecio este tipo de rituales religiosos, por lo que los modificaron y el corazón humano pasó a ser una escultura de trigo pintada de rojo y bañada en azúcar.

El amasijo de amaranto y sangre

Algunos historiadores sostienen que en toda Mesoamérica era consumida una especie de pan, cuya receta secreta incluía semillas de amaranto tostadas y mezcladas con la sangre que obtenían de los sacrificios en honor a Izcoaxauhqui, Cuetzaltzin o Huehueteotl.

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Fuente: Códice Tudela, Wikimedia Commons

Algunos pueblos hacían un ídolo gigante con sangre y amaranto, al que apuñalaban y sacaban el corazón en honor a Huitzilopochtli. En estos ritos también formaban huesos enormes con esa combinación.

La representación del universo

El que conocemos en toda la república es el clásico círculo con cuatro tiritas y una bolita al centro. Algunos creen que es la representación de un cadáver (donde la bolita del centro es el cráneo y las tiritas los huesos de las extremidades), pero otros tienen una versión menos antropofágica y quizá por eso más agradable para nosotros.

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Fuente: Pan de muerto, Chilango

Los mexicas y otras culturas mesoamericanas representaban el cosmos como un lugar plano, dividido en cuatro rumbos (son las cuatro tiras), en donde el centro es la unión entre el cielo, la tierra y el inframundo. Para algunos antropólogos, la forma más famosa del pan de muerto es una representación de esta cosmovisión prehispánica.

Visto así no suena a nuestro delicioso pan de muerto sopeado en chocolate caliente, pero aún hay comunidades en las que el pan tradicional de la noche de Día de Muertos tiene forma humana, de órganos o de animales.

No podemos garantizar que el manjar, del que ya existen versiones para todos los gustos, sea una evolución de sólo una de estas tradiciones, pero por la semejanza simbólica de estos ritos y nuestras tradiciones de día de muertos, los historiadores y antropófagos coinciden en que todas pudieron influir en su creación. ¿Tú cuál prefieres?

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