Así fue la primera tira cómica de Garfield: un gato flojo y tragón de más de 40 años

Si eras niño o niña por allá de la década de los 90, seguramente viste alguna vez a ‘Garfield y sus amigos’. ¿Sí o no? Era de lo mejor que podías hacer llegando de la escuela. Desde que empezaba el intro tan divertido a ritmo de música latina sabías que te esperaba media hora de diversión.

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Y qué decir de las hormigas cantarinas que se robaban la comida y arruinaban el día de campo de la gente. ¿Te acuerdas? Si no es así, entonces se puede decir que no tuviste infancia.

La evolución de Garfield

Garfield no siempre fue como lo conocemos en la actualidad. Al principio era un gato bastante regordete, casi podríamos decir que era obeso. Sus ojos eran pequeños y daban la impresión de que era tan perezoso como huraño.

Después fue evolucionando hasta llegar a como lo conocimos por allá de los noventa, justo cuando éramos felices y no lo sabíamos. Sus ojos eran más grandes y expresivos. Su imagen en general era más amigable aunque no perdía esa pinta de gato flojonazo.

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1978: El nacimiento de Garfield

El 19 de junio de 1978 nació el gato más perezoso, cínico y glotón de las tiras cómicas y de la televisión: Garfield. De la mano del dibujante norteamericano Jim Davis, quien ya tenía cierto prestigio dentro del mundo de los cómics de aquellos años, Garfield inició sus aventuras al amparo de su amo (conocido más tarde en Hispanoamérica como Jon Bónachon).

Cuenta la leyenda que el propio Jim Davis se inspiró en su padre para darle nombre a su personaje. Su padre se llamaba James Garfield Davis, quien a su vez se llamaba así por el vigésimo y efímero presidente de Estados Unidos, James A. Garfield.

En la primera tira cómica, el dueño de Garfield, Jon Arbuckle (Jon Bónachon, para los cuates) se presenta como caricaturista y presenta a su mascota. En el siguiente recuadro, Garfield dirige sus pensamientos hacia los lectores: da su nombre y les presenta a su cartonista, Jon a secas).

Finalmente, Jon dice que el fin de ambos es entretener a los lectores, pero Garfield, en cambio, le dice en su mente a Jon: “Aliméntame”.

La fama y simpatía del gato anaranjado rebasó fronteras. Tan es así que en los años ochenta salían sus tiras cómicas en la prensa mexicana.

Los años pasaban, pero él era fiel a su estilo y jamás dejaba de ser un holgazán de lo peor.

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