Antes nos divertíamos con poco presupuesto y tenemos las pruebas

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juegos de poco presupuesto

Hoy en día los millennials tardíos o los hijos de los millennials ya no saben divertirse si no es con un buen celular, una tablet o ya de plano en una “anticuada” computadora. Pero las generaciones pasadas se dieron la buena vida con juegos de poco presupuesto que les momentos inolvidables y un par de raspones.

Saltar la cuerda

Saltar la cuerda es un arte milenario que ha pasado de generación en generación… bueno no, la verdad es que no, pero sí es uno de los juegos más divertidos en los que podías interactuar con tus amigos de la cuadra o en la escuela. Si no había cuerda hasta un tendedero servía.

Un hilo y tus manos

Si estabas solo y tenías un pedazo de estambre podías matar el tiempo tratando de hacer figuras o trucos con un hilo atado por los extremos. Si ya te salía la “pata de gallo” ya estabas del otro lado. No, no eran juegos de pobres, sino de bajo presupuesto, ¡que quede bien claro!

Zancos

Los Zancos eran un juguete de esos que haces tú mismo (con poco ayuda de tus papás o hermanos mayores). Sólo eran necesarios un par de botes de metal rígidos, los de leche en polvo eran los mejores para el propósito, y un par de cuerdas delgadas. El único problema era perforar los botes, si lo lograbas prácticamente tenías tus zancos armados.

Resorte

Este era un juego que lo practicaban más las niñas, pero de repente salía uno que otro compañerito que tenía talento y no le daba peno mostrarlo. Si lograbas hacer los retos por encima de la rodilla ya eras un experto que impartía cátedra en el recreo. Sin duda uno de los mejores juegos de poco presupuesto.

Canicas

Las canicas era el juego preferido de los niños y niñas que no les molestaba llenarse las manos con tierra. Si eras malo seguro tus amigos te tiraban bromas diciendo que tirabas de uñita. Los profesionales usaban el huesito del dedo gordo para sacar hasta al último rival. Diversión a bajo costo garantizada.

Las traka traka

Hubo una época en la que se volvieron todo un hit. Hasta había mitos alrededor de ellas, algunos aseguraban venia desde el mismísimo Japón y otros que el primo de un amigo sufrió alguna herida mayor usándolas ¿Les creemos? El juego era muy simple, había que hacer chocar dos bolas acrílicas bastante duras y atadas con una cuerda haciendo un movimiento rápido y repetido de arriba hacia abajo.

Los juegos de poco presupuesto… o ninguno

También hubo un sinfín de juegos donde lo único que necesitabas eran tus ganas de participar y un buen grupo de amigos, las escondidillas, stop, las traes, avioncito y hasta coleadas fueron juegos en grupo que sin duda te regalaron tus mejores momentos de la infancia y chance hasta dos o tres heridas menores por ahí.

Sin duda alguna estos juegos de poco presupuesto nos regalaron infancias infinitamente ricas.

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