Los libros que plasmaron la tragedia del 19 de septiembre de 1985

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En México, septiembre no sólo es el mes patrio, los mexicanos también relacionamos este mes con uno de los acontecimientos más devastadores que han sacudido la historia del país. Si aún no conoces a profundidad la historia detrás de la fotografías de escombros, rescatistas, desolación y pánico te recomendamos estos libros sobre el terremoto de 1985 que te ayudarán a entender mejor la magnitud del acontecimiento.

el terremoto de 1985

Los libros sobre el terremoto de 1985 que se volvieron clásicos

De entre la gran variedad de textos que puedes encontrar sobre el acontecimiento, hay dos que se volvieron canon para entenderlo. Ambos escritos bajo el ojo periodístico y enfocados en la cercanía con las víctimas.

 

Nada, nadie: las voces del temblor

Escrito por Elena Poniatowska, este libro relata desde una primera persona los antecedentes de una clásica mañana en la Ciudad de México que desde hace 34 años estaba dominada por la contaminación del aire, el suelo y el sonido.

Las diferentes historias reunidas por Poniatowsca relatan las diferentes realidades de las víctimas de la naturaleza, cada historia es un fragmento de una realidad que nadie puede contar sólo.

“Desde este instante pierdo la noción del tiempo. Solamente después de terminado el terremoto sabré que duró casi dos minutos, con una intensidad de 8 grados en la escala de Richter (¡graduada solamente hasta 9 grados!)”

Por eso el relato nos lleva desde la experiencia de la extranjera, que tardó en darse cuenta del peligro, hasta la declaración del ingeniero Felipe Ochoa que nos recuerda las medidas de prevención que estableció el departamento de investigación sobre emergencias urbanas de la UNAM desde el sismo de 1957 (aquel que derribó a la Victoria Alada de su pedestal) y que para el terremoto de 1985 quedaron cortas.

No sin Nosotros: Los días del terremoto 1985 – 2005

Escrito bajo la pluma del cronista de la Ciudad de México, este libro relata cada paso en el proceso de asimilación de la tragedia y nos lleva al momento en que las personas, principalmente civiles, decidieron tomar el destino de las víctimas en sus manos y sin experiencia, pero sí mucha fuerza de voluntad levantaron cada pedazo de escombro buscando las chispas de vida que luchaban por no extinguirse.

el terremoto de 1985

Carlos Monsiváis nos regaló una particular imagen al relatar el golpe de pánico que los voluntarios sufrieron a partir de la réplica (con magnitud de 6.1 grados en la escala de Richter) que reafirmó los vínculos de los ciudadanos, quienes después de sobrevivir a un segundo round contra la muerte, encontraron en la palabra “nosotros” un significado más allá del plural clásico, uno que se conforma de la fusión entre empatía y solidaridad.

“En la pequeña muchedumbre vuelta familia, la gente se concentra en el gran refugio de la calle”.

Este par de libros sobre el terremoto de 1985 son el reflejo de una ciudadanía que se resignificó a partir de la crisis, las miradas de los periodistas quedaron desperdigadas entre la tinta y los archivos audiovisuales, pero tanto Elena Ponitowska como Carlos Monsiváis nos regalaron un compendio que guía nuestra comprensión desde la perspectiva de sus protagonistas.

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