Macario y El Día de Muertos, un clásico de todos los tiempos

Macario

La presencia del Día de Muertos en el Cine Mexicano tiene muy variados rostros, pero la crítica y los cinéfilos han coincidido en que Macario de 1960, es la película que mejor recrea un fiesta que sigue muy enraizada en nuestro país. Aquí te ofrecemos un acercamiento a Macario y el Día de Muertos.

Macario y El Día de Muertos, un clásico de todos los tiempos

macario y el día de muertos
Fuente: Macario, Clasa Films Mundiales, 1960, IMDB

En 1960, el director Roberto Gavaldón, responsable de En la Palma de tu Mano, de 1950, otra cinta emblemática del cine mexicano, emprende la filmación de Macario que recrea una historia del escritor de origen alemán Bruno Traven que por muchos años vivió en México.

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Fuente: Macario, Clasa Films Mundiales, 1960, IMDB

El protagonista, personificado por Ignacio López Tarso, es un indígena que se dedica a vender leña en los tiempos de la Colonia y su sueño es comerse un guajolote, pero sin compartirle a nadie. Su esposa, personificada por Pina Pellicer, le cumple su sueño y Macario se interna en el bosque para saciar su hambre.

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Fuente: Macario, Clasa Films Mundiales, 1960, IMDB

Macario en el ánimo de cumplir su más caro deseo es tentado por El Diablo, Dios y La Muerte, recreada por Enrique Lucero. A los dos primeros les niega un bocado, pero apiadandose del rostro demacrado y famélico de La Muerte le ofrece un pedazo de su jugoso guajolote.

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Fuente: Macario, Clasa Films Mundiales, 1960, IMDB

A cambio, La Muerte le regala a Macario un envase con agua milagrosa que le permitiría salvar a la gente que todavía no es señalada para morir y todo esto transcurre en los tiempos de la Inquisición que termina señalando al leñador convertido en curandero.

El final es fantástico y plagado de muchos rasgos de las varias celebraciones por el Día de Muertos.

Macario y El Día de Muertos, los instantes emblemáticos

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Fuente: Macario, Clasa Films Mundiales, 1960, IMDB

La historia de Macario y su extraña relación con La Muerte nos remite directamente a la muy especial relación que hemos pactado los mexicanos con La Parca, La Patas de Hilo, La Huesuda, La Calaca, en resumen el instante en que dejamos este plano y vamos a otra instancia.

La complicidad con La Muerte, las muecas de Macario hacia la impenetrable figura de La Parca son una muestra de la forma en que los mexicanos enfrentamos y por momentos nos burlamos de un ente que todos los días gana terreno.

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Fuente: Macario, Clasa Films Mundiales, 1960, IMDB

Y para el recuerdo, la escena de Macario y La Muerte en el Mar de Luces, las velas que representan cada vida y que se consumen lenta o rápidamente.

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Fuente: Macario, Clasa Films Mundiales, 1960, IMDB

Es como una gran puesta en escena del Día de Muertos en los panteones o de los pescadores de Janitzio que surcan el lago con sus barcas iluminadas.

“Esta es la humanidad. Aquí ves arder las vidas tranquilamente. A veces soplan los vientos de la guerra, los de la peste, y las vidas se apagan por millares al azar”, esto le dice La Muerte a Macario mientras una vida se desvanece.

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