Prince fue un genio adelantado a su época y te explicamos por qué

Prince

El Artista, fue el nombre que adoptó en los noventa Prince para hacerle frente a la todo poderosa Warner Brothers que reclamaba la posesión de cada una de las canciones del cantante nacido en Minnesota, el siete de junio de 1958, en una batalla que puso en relieve el valor de la música sobre el capitalismo salvaje.

Y un signo, casi impronunciable, fue su estandarte por varios años hasta que puso de rodillas a la disquera en el año dos mil y recuperó su nombre para lanzar el memorable ‘Musicology’ que refrendaba su legado musical.

Este es apenas un detalle de la carrera iniciada por Prince Rogers Nelson a mediados de los sesenta, luego de una infancia y adolescencia marcada por el divorcio de sus padres y la influencia musical de varios de sus parientes.

El nacimiento de una verdadera estrella

Un prodigio que a muy temprana edad, es decir a los 17 años, fue capaz de realizar una grabación en donde todos los instrumentos los ejecutó él y su voz de un alto registro, dieron vida al sonido que marcó su vida.

La maqueta grabada, en un pequeño estudio del sur de Minneapolis, fue la carta de presentación para su primer disco lanzado en 1978, bajo el nombre de ‘For you’.

Las letras que narraban historias de devaneos sexuales y aventuras juveniles, estaban acompañadas por un ritmo que luego se llamaría el ‘Sonido Minneapolis’, en donde pernoctaban de manera dinámica el soul, funk, rhytm and blues, jazz, en un disco que puso en claro que aquel muchacho de apenas 20 años tenía algo especial.

El éxito del disco y la libertad que le dio la disquera, fueron suficientes para que a partir de ahí Prince tuvieron control total sobre sus grabaciones, es decir, todas las canciones fueron de su autoría, la mayoría de los instrumentos eran ejecutados por él y la difusión de su trabajo pasaba por su supervisión.

Antes de que finalizarán los sesenta, el primer disco que llega al millón de ventas. ‘Prince’, el título del acetato, pone en la escena musical al muchachito de 21 años y una revolución sonora ya se gestaba, a la par de un desparpajo sexual en la forma de vestir y cantar.

Madurando un talento unico

Los ochenta fueron su década. En 1984, el disco y la película ‘Purple rain’. Prince la protagoniza y la canción ‘When doves cry’ se convierte en himno generacional. Las ganancias son millonarias y el genio musical venido de la fría Minneapolis ya era reconocido.

Sus conciertos acompañados por The Revolution llenaron estadios y el artista se daba tiempo para impulsar proyectos alternos como la banda The Time y el grupo femenino Vanity 6, mientras crecía la leyenda de su egocentrismo.

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1987 y su obra maestra. Una grabación registrada en dos acetatos. Tintes de jazz, soul y electrónica que perfilaba el sonido de la segunda mitad de los noventa. Una portada casi apocalíptica y Prince como el protagonista del caos. ‘Sign o’ The Times’, discurría entre suaves ritmos y guitarras desaforadas, mientras se relatan historias sexuales y preocupaciones sociales. Una obra total, dirían algunos de los críticos.

De la experimentación a la banda sonora de Batman. En 1989, Prince se hace cargo de la música de la primera entrega de Batman en manos de Tim Burton. Para apoyar el lanzamiento, un sonado video con Kim Bassinger que fue tachado de ponográfico.

La llegada de Prince a Warner

Para 1992, firma un millonario contrato con Warner y la obligación de seis discos que serían propiedad total de la disquera. El artista lleva su desacuerdo a los tribunales, el juicio no le favorece, publica varios discos con un sonido más rockero y por momentos psicodélico, mientras va fraguando un nombre para lanzar grabaciones de manera independiente.

Un emblema donde se fusionaban los simbolos sexuales del hombre y la mujer, son la bandera de discos como ‘Come’, ‘New power soul’, ‘Rave un2 the joy fantastic’ y ‘The Vault old friends’, donde el artista siguió fusionando sus raíces y los nuevos sonidos que marcaban la década.

Una vez recuperado su nombre, Prince mantuvo el nivel de un disco por año, colaboraciones por doquier y la locura de regalar en 2007, en la edición de un diario londinense, su larga duración llamado ‘Planet earth’, lo que provocó el enojo de su casa disquera Arista.

La leyenda negra habla de un hombre que apenas dormía tres o cuatro horas, obsesionado con la perfección, un megalomano a la hora de grabar y adicto a diversas sustancias que lo llevaron a la muerte en abril del 2016, pero para el recuerdo sus más de 30 discos que son parte fundamental del sonido de más de 40 años.

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