5 lecciones de vida que hicieron al “maistro longaniza” el mejor profe de la historia

profesor jirafales

Cuando somos niños, después de los papás, hay una persona que marca nuestra infancia: los maestros. Entre todos los maestros que hemos conocido uno se robó el corazón de México y toda América Latina: el profesor Jirafales.

Magistralmente interpretado por Rubén Aguilar, el “maistro longaniza” como lo apodaban los niños de la vecindad, dictó más de una lección que quedó en la memoria de millones de personas.

Las mejores cualidades del profesor Jirafales

Paciencia

Sí, lo sabemos, el profesor Jirafales fue conocido por su grito que expresaba frustración en una sola palabra: ¡Ta, ta, ta! Así que cualquiera puede pensar que en realidad paciencia no tenía mucha, pero quien se la puede tener a un grupo de niños conformado por el Chavo, Quico y la Chilindrina.

Además, su grito sólo lo usaba en situaciones de emergencia, para hacer entrar en orden al grupo. Mientras daba clases en verdad, en verdad, ¡en verdad! lo intentaba, pero… era el Chavo…

Compromiso

El profesor Jirafales nunca se rindió en su labor como profesor, cualquier maestro del SNTE ya hubiera tirado la toalla con un grupo tan inusual como el de los niños de la vecindad.

Aunque no logró enseñar mucho de algebra o aritmética a los niños, su compromiso siempre fue formar personas de bien, que supieran resolver sus diferencias con el dialogo.

No rendirse

En más de un capítulo lo pudimos ver aplicando examen final a los tres niños protagonistas. Hoy a los niños no los reprueban por una política educativa. Pero el “maistro longaniza” nos enseñó que esforzándonos hasta el ultimo momento podíamos salvar el periodo escolar.

Así que esfuérzate, recuerda la lección, no importa si es en finales, aún puedes salvar el semestre. No te rindas.

Respeto

Las mejores escenas de respeto las encontramos cuando lo vemos defendiendo el honor de doña Florinda. Pero esa actitud la tenía desde el salón de clases, no era algo nuevo. Nunca le faltó el respeto a ningún niño, aunque no les hablaba por su nombre, sino por su apodo.

Siempre impartió clases tratando de reforzar positivamente los conocimientos de los niños y tratando de ser claro usando ejemplos visuales. Aunque de ves en cuando castigaba a los mal portados.. y los burros…

Amor a los niños

Una de las mejores lecciones que dejó el profesor Jirafales fue dirigida más para los maestros que para los niños. Si alguien desea ser un buen maestro y formar personas autónomas, lo más importante es ejercer la profesión con amor. Amor por lo que se hace y amor por las personas a quienes se está educando.

Olvidemos que el profesor fumaba en clases… eran otros tiempos.

Aunque todos sabemos que aprendió del mejor: Don Ramón.

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