La muerte de Siqueiros

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Hace 45 años murió el pintor David Alfaro Siqueiros. Su muerte entristeció a todo México y el impacto de la noticia rebasó fronteras.

No era para menos: su obra, monumental como todo lo que hacía, aún perdura entre nosotros como muestra de su genio. Siqueiros fue, junto con Rivera y Orozco, uno de los máximos exponentes del muralismo mexicano. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Siqueiros nació en la ciudad de México el 29 de diciembre de 1896. Siendo adolescente, ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y a la Academia de San Carlos. En su espíritu debió haber brotado la semilla de la rebeldía, pues se vio involucrado, primero, en protestas estudiantiles y, después, en “la bola”, es decir, en las luchas encarnizadas que trajo consigo la Revolución Mexicana.

Sus viajes militares le permitieron conocer el país y, más tarde, el destino lo llevó al Viejo Continente, en donde absorbió la influencia del cubismo y en donde conoció nada menos que a Diego Rivera.

Ambos artistas creían que el arte y la política iban de la mano y enarbolaron un discurso marxista que se ve reflejado en su obra, lo mismo en la escrita que en la mural.

Cuando cesó la lluvia de las balas y brotaron como hongos escuelas y bibliotecas a lo largo y ancho del país bajo la dirección del primer Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, artistas como Siqueiros, Rivera y Orozco tuvieron a su disposición las paredes de edificios públicos para cumplir con una misión mesiánica: educar a las masas a través de la pintura mural.

Hombre de convicciones políticas, Siqueiros fundó en 1924 El Machete, órgano del Partido Comunista Mexicano; sin embargo, sus armas no sólo fueron el pincel y la pluma, pues luchó como voluntario en la Guerra Civil Española y participó en un atentado contra León Trotsky en 1940.

Siqueiros padeció el exilio y la cárcel, pero a pesar de haber estado encerrado en el Palacio de Lecumberri, su mente fue libre a lo largo de su vida, tal y como lo deja ver su numerosa obra. Entre los murales más famosos de Siqueiros se encuentra El pueblo a la Universidad, la Universidad al pueblo, el cual decora el edificio de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Asimismo, podemos mencionar La marcha de la humanidad, considerado como el más grande del mundo y ubicado en el Polyforum Siqueiros, edificio caído en el olvido a pesar de su belleza y de su valor histórico. En De Memoria hacemos periodismo que no olvida.

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