“Donde los principios se acaban”: así fue la cobertura del Festival de Avándaro

En los inicios de su gobierno Luis Echeverría se propuso limpiar su imagen de represor por los hechos del 2 de octubre de 1968, en ese momento Echeverría era Secretario de Gobernación, y para ello intentó acercarse a los jóvenes y nada mejor que permitir un festival de rock. El Festival de Avándaro se convirtió en leyenda y en un instante para que la mayor parte de la prensa se ganará puntos ante el gobierno.

El Festival de Avándaro, la satanización

Festival de Avándaro

La organización del festival tuvo como primer motivo una carrera de autos y la música fue un elemento que se sumó, pero al final la presentación de una docena de grupos, entre ellos Peace and Love, Los Dugs Dugs, Three Souls in my Mind, se convirtió en la causa para que cerca de 300 mil personas se congregarán en las cercanías de Valle de Bravo.

Festival de Avándaro

Rock and Ruedas, fue el lema de Avándaro, y la prensa nacional, con el aval de una autoridad rebasada por el interminable peregrinaje de jóvenes, llenó sus planas con calificativos y escenarios apocalípticos de una juventud desenfrenada.

Festival de Avándaro

“Avándaro, donde los principios se acaban”, escribió El Sol de México en su edición del 12 de septiembre de 1971 y abundaron las fotografías de jóvenes presuntamente drogados y dispuestos a pisotear los valores de la sociedad mexicana.

Festival de Avándaro

Los enviados por los diarios capitalinos afirmaron que el Festival de Avándaro fue un interminable fumadero, en donde la droga corrió sin mayores problemas.

Festival de Avándaro

Y sobre la música, un total silencio, más allá de que la calidad del equipo para que los grupos desplegaran su espectáculo dejó mucho que desear.

Alarma!, un caso aparte

Festival de Avándaro

La revista Alarma! le hizo homenaje a su nombre. Sin tapujos y sin mediar explicaciones, le endilgó a los asistentes al festival todos los milagros del desenfreno, la pachequez y el exceso.

Festival de Avándaro

En su edición del 29 de septiembre de 1971, Alarma!, afirmó que Avándaro fue un total fraude para una juventud enferma y engañada.

Festival de Avándaro

A las mujeres que osaron asistir a la interminable tocada que duró dos días, los enviados de la revista las calificaron de “mujeres de calle”, “lo más pior de lo pior”.

Festival de Avándaro

Para los organizadores del festival, entre los que se encontraban Luis de Llano Macedo, Justino Compeán Palacios y los hermanos Eduardo y Alfonso López Negrete, la publicación tuvo toda clase de adjetivos, desde cínicos hasta vividores, y responsables de que miles de jóvenes se hayan dejado convencer por el demonio de la droga.

Festival de Avándaro

El Festival de Avándaro se hizo leyenda, quienes tuvieron la oportunidad de asistir poco recuerdan de los grupos que se presentaron, lo que si tienen muy presente es ese momento del peregrinaje, de ser parte de algo, de ese instante en que Ricardo Ochoa, líder de Peace and Love, apelando al coro de una de sus canciones, tuvo a bien gritar: “Tenemos el poder”.

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