El Chupacabras: la misteriosa criatura que aterrorizó a los mexicanos de los años 90

chupacabras

A mediados de 1996, uno de los principales temas de conversación en México era la aparición del temible Chupacabras, una extraña criatura que lo mismo chupaba la sangre de caballos que de gallinas, borregos, ratas y cochinos. Sus favoritas eran las cabras (de ahí su nombre).

Jeff Carter / HowStuffWorks 2001 vía Crative Commons

El Chupacabras era descrito como una especie de 40 a 70 centímetros de altura, de ojos rojos y saltones, orejas puntiagudas, colmillos largos y tubulares, con patas como de rana y garras con las que apresaba a sus víctimas. Unos decían que era mitad hombre y mitad murciélago, que saltaba como canguro y que incluso volaba.

Fue visto por primera vez en Puerto Rico en 1992, pero su fama se propagó con los medios de comunicación y sus avistamientos tuvieron lugar por todo el continente. Lo mismo atacaba en Miami que en Nicaragua, dejando estelas de animales muertos.

En México, los supuestos ataques se repitieron en Tijuana, Chihuahua, Jalisco, Texcoco, Guerrero y otros lugares de la República.

En Los Mochis, Sinaloa, una joven aseguró haber sido atacada por el misterioso Chupacabras: ella estaba en la noche afuera de su hogar, sentada sobre una piedra, cuando de repente se le prendió del cuello y comenzó a rasguñarla. Según su relato, el maligno ser era “bajo de estatura, prieto y con una trompa muy fea”.

Pronto surgieron en el país brigadas para cazarlo, para encontrarlo vivo o muerto. En algunas comunidades, ancianos, mujeres y niños eran resguardados desde tempranas horas, mientras que los hombres se armaban con machetes, pistolas y escopetas para unirse a la policía y hacer guardias o recorridos en las cercanías de los corrales.

Las búsquedas eran infructuosas y lo único que se encontraba eran decenas de animales muertos, todos con la típica huella del mentado monstruo: dos agujeros profundos en el pescuezo.

Gente del campo, sin más patrimonio que su ganado, se llenaba de temor ante los hallazgos y clamaba la pronta intervención de las autoridades.

Se realizaban investigaciones, entraban peritos en acción y se explicaba que los ataques eran producidos por pumas, jaguares o coyotes que, a falta de alimento en sus hábitats naturales, lo buscaban en las rancherías.

No faltaban versiones un tanto disparatadas como que se trataba de una bestia infernal, un extraterrestre o algún experimento genético.

También se llegó a decir que todo era una cortina de humo del gobierno para distraer a la sociedad de la crisis por la que atravesaba el país y que el verdadero Chupacabras era nada menos que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, bautizado años después por AMLO como ‘el innombrable’.

El Chupacabras alcanzó tal fama que, de haber existido Twitter en aquel entonces, habría sido trending topic. Incluso le compusieron su canción: la cantaba The New York Band, sonaba en las fiestas y ponía a bailar a todo el mundo a ritmo de merengue.

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