La bicicleta Vagabundo: un ícono de tres décadas que sigue siendo valioso

bicicleta vagabundo

Para montarte en una bicicleta vagabundo tenías que acoplarte a la extravagancia de su modelo: tenía las llantas disparejas (la frontal más pequeña que la trasera), la forma de su asiento nos hacía pensar que se había quedado a la mitad entre el de una bici y una moto y su manubrio era enorme y curvado de una forma que te obligaba a conducirla con los brazos extendidos hacía arriba. ¡Toda una odisea!

Como te imaginarás, esta belleza no era la bici más cómoda y mucho menos era la más veloz, pero sus “carencias” jamás fueron un problema porque su objetivo era llevarte directo a la aventura de la vagancia.

No importa si la tuviste en los años 60, 70 u 80, (algunos millennials pudieron tenerla en los 90) sabes que las bicicletas Vagabundo se usaban para sentir que recorrías el mundo al estilo chopper, mientras dabas un rol por la colonia.

El origen del diseño de la bicicleta Vagabundo

Este pedazo de carrocería se empezó a fabricar en México hasta 1967, después de que su antecesora, la Raleigh Chopper, fuera un éxito en Inglaterra y Estados Unidos. Encontrar una Vagabundo hoy en día es encontrar un tesoro nacional ya que la firma Windsor de México hoy está extinta.

bicicleta vagabundo
Fuente: Vagabundo, Printerest

Las bicicletas Vagabundo se dejaron de fabricar a finales de los años 80, al parecer ya no eran tan populares ante otros diseños, pero quienes tuvieron una saben que el hecho de que hubiera ejemplares limitados sólo aumentó su valor.

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La bicicleta Vagabundo, y su antecesora la Raleigh Chopper, se convirtieron en íconos de los años 70 tan amados y perpetuos como la Combi (especialmente pintada con flores hippie), el Vocho (que sigue siendo el consentido de los mexicanos) o la avalancha (una cicatriz tras su uso es la garantía de haber tenido infancia).

Hoy puedes encontrarlas en algunos portales de compras en línea desde los 1500 pesos (en su versión mini) hasta los 6000 pesos (totalmente funcional). Si tienes suerte de encontrarla en algún tianguis de chácharas, no dudes en invertir en este primor.

Por Rocío Tenorio

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