Así desahogábamos nuestras penas antes de que existieran las redes sociales

Seguro entre tus contactos del ‘feis’ tienes al quien lo usa como mero buzón de quejas. Que si tuvo un mal servicio en el restaurante, que si fue víctima de la delincuencia, que si el novio le fue infiel… un sin fin de quejas circulan a diario entre las plataformas.

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Pareciera que esta necesidad de desahogarnos y de contarle a todos nuestro día a día surgió con Facebook, Twitter e Instagram, pero tenemos las pruebas de que fue mucho mucho antes. Hace ya algunos ayeres el papel de buzón de quejas lo jugaban los periódicos, en ellos podíamos encontrar verdaderas joyas:

“Te perdonamos”

Alguna vez te has enterado por Facebook de un drama familiar donde el hijo hizo berrinche y se escapó de la casa, así que la familia anda vuelta loca posteando aquí y allá que por favor regrese, que lo van a aceptar de nuevo en casa. Bueno, pues antes podías pagarle a un diario para contar tu drama.

Desmintiendo rumores

Siguiendo con los dramas familiares ventilados en redes sociales: “que si la mamá le pego al concuño, que si no es cierto, que si luego fue y le dijo, o que no le dijo, pero sí le hizo”. Bueno, pues antaño si te veías involucrado en un chismesote de estos, podías ir al periódico de tu preferencia y desmentir lo que se andaba diciendo de ti, tal y como lo hizo la señora Teresa Martínez.

Antes de las instastories

Todos tenemos alguna amiga que nos presume todo lo que hace, por su puesto, el día de su boda te llena el inicio con fotos y vídeos desde que sale de su casa hasta la luna de miel, la ceremonia, la iglesia, los padrinos, la fiesta, ¡Todo! Si creías que eso no pasaba antes es porque no conoces a la señorita María Elena Camacho, quien nos contó hasta de la madrina de ramo.

Orgulloso de tus logros

Si de presumir en redes sociales se trata, los recién titulados se pintan solos. Antes no podías colgar una foto en Instagram de tu examen profesional, pero Irene Jurado se las ingenió y mandó publicar un anuncio con todo y foto en el periódico La Prensa de 1971, donde le anunció a todo México que ya podía ejercer de doctora.

“Me robaron”

Tristemente a todos nos ha tocado ver que alguno de nuestros contactos fue víctima de la delincuencia, que ya le sacaron el celular y la cartera en el metro o en el camión, o lo robaron por alguna calle y ahora tiene que postear que si recibes algún mensaje de “él” hagas caso omiso. Pues algo muy parecido tuvo que hacer el dueño del automóvil placas LWK-257 a quien le robaron sus placas y andaba buscándolas.

“Perdí mi tarjeta de crédito”

Un caso muy similar, pero por motivo de extravío fue el de Luisa de la Colina, quien ofreció una recompensa de $1000 pesos a la persona que le devolviera su tarjeta de crédito y su licencia de automovilista. Si la encontraste pásate por la calle de Tenayuca número 162, no seas mala onda.

Perro rabioso

En el pasado también podíamos mantenernos informados gracias a los comunicados oficiales, prueba de ello son las personas que pasaron por las calles de Montengo y Santa Cruz Acayucan y fueron mordidos por un perro que murió de rabia.

Empleos falsos

Las redes sociales tampoco inventaron el hilo negro cuando hablamos de temas relacionados con la delincuencia. Algunas plataformas digitales han servido para engañar a jóvenes que buscan una mejor oportunidad. Esta práctica ya se hacia desde los años setenta, cuando a través de anuncios falsos los tratantes secuestraban mujeres para luego obligarlas a prostituirse.

Sólo nos queda la recomendación de siempre: mucho cuidado con lo que haces y publicas en tus redes sociales.

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