Así se vendían esclavos en la Gazeta de México hace más de 200 años

Antes de que estallara la Guerra de Independencia, en la prensa novohispana se podían encontrar anuncios en los que se vendían esclavos.

Con la autorización del periodismo regular por parte del virrey Baltazar de Zúñiga, en 1722 se publicó la Gaceta de México y noticias de Nueva España.

Tiempo después aparecieron otros periódicos. En 1784, por ejemplo, salió de la imprenta la Gazeta de México, la cual tenía como editor al criollo Manuel Antonio Valdés y Murguía y proporcionaba información sobre temas religiosos, económicos, científicos y culturales.

En la sección de “Encargos”, la Gazeta de México incluía curiosos anuncios de venta de casas, coches, libros, licores, medicinas, perros y esclavos.

“Se vende una negra esclava”

Casi siempre, los africanos que llegaban a la Nueva España en calidad de esclavos eran ocupados en las minas, en los ranchos y en las plantaciones de caña de azúcar. En el caso de las mujeres, eran solicitadas para trabajar como lavanderas, cocineras y costureras, tal y como se puede leer en los anuncios de la prensa de aquel entonces:

Algunos anuncios mencionaban el precio de la mujer en venta, su edad y sus habilidades, así como el nombre del amo y su domicilio:

La calle de Cordobanes corresponde a la que actualmente conocemos como Donceles, una de las más antiguas y famosas de la ciudad de México. Se llamaba Cordobanes porque hacía referencia a la palabra “cordobán”, es decir, al arte de curtir pieles de animales.

No todas las esclavas eran propiamente negras: también había mulatas (es decir, descendientes de hombre blanco y mujer negra o viceversa). Los anuncios especificaban su lugar de procedencia y destacaban rasgos como sus “buenas costumbres” y su “fidelidad”:

Muchas de las personas esclavizadas eran procedentes de La Habana, de Guayaquil, de Maracaibo y de la isla de Margarita.

“Se vende un esclavo llamado José Luis Medina”

Algo digno de llamar la atención es el hecho de que ciertos anuncios dieran a conocer el nombre de las personas que eran ofertadas cual mercancías:

La ciudad de México, “joya preciosa de la imperial Corona”, no era la única que se beneficiaba de este jugoso negocio, pues en lugares como Puebla también era normal dicha actividad:

El extraño caso de la Calle del Esclavo

En su libro titulado ‘Las calles de México’, Luis González Obregón cuenta que en la calle que hoy se llama República de Chile, ubicada en el Centro Histórico de la CDMX, vivían los señores Medina y Torres, entre cuya servidumbre figuraba un esclavo negro al que por su buen desempeño le dieron la libertad. Como él no quiso abandonar a sus amos, le construyeron cerca una casa con zaguán para la calle que sería conocida como “del Esclavo” por haber vivido en ella el liberto.

Esclavos en fuga

También se suscitaron casos de esclavos que se fugaban de la casa de sus amos. De ahí que varios interesados acudieran a las oficinas de la Gazeta de México y pagaran los dos reales que el editor cobraba por la publicación de anuncios como el que presentamos a continuación:

No todos los esclavos eran adultos de origen africano; también había adolescentes con rasgos indígenas a juzgar por anuncios como el siguiente:

Finalmente, el anuncio de abajo es interesantísimo, pues podría ser considerado como el primer “aviso oportuno” en la historia del periodismo en México:

El fin de la esclavitud

Fue hasta el 6 de diciembre de 1810 cuando Miguel Hidalgo decretó en Guadalajara la abolición de la esclavitud en México a fin de terminar con este comercio inhumano.

Dicho principio fue ratificado por José María Morelos en 1813 y por Vicente Guerrero en 1829. De ahí que a mediados del siglo XIX miles de esclavos de Estados Unidos huyeran hacia México para obtener su libertad y abrazar el destino de su nueva patria.

¿Cómo te quedó el ojo con todo esto?

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