Hitler y la curiosa historia detrás de su obsesión por el pulque

Hitler era fanático del pulque

Existen muchos mitos entorno al hombre que pasó a la historia como uno de los peores dictadores, algunos de ellos giran en torno a sus hábitos alimenticios y fueron desmentidos con el tiempo, pero el hecho de que Hitler era fanático del pulque es una realidad comprobada.

El documental que demuestra que Hitler era fanático del pulque

Hitler era fanático del pulque
Fuente Adolf Hitler, Rednerposen, Wikimedia Commons

Hay personas que creen que el genocida más famoso de la historia era vegetariano debido a su amor por los animales, pero esa es una verdad a medias, su dieta estaba basada en un problema de salud que le impedía comer carne, y la rompía de vez en cuando para comer paloma rellena o una bola de hígado, según ABC.

El Fürer estaba muy interesado en conseguir alimentos que le consiguieran una mejor salud o la inmortalidad, incluso envió expediciones por todo el mundo para que buscaran “la piedra filosofal” y lo que le llevaron fue el pulque.

Hitler era fanático del pulque
Fuente: Hitler durante la primera guerra mundial, Wikimedia Commons

La idea de que esta bebida podía tener propiedades curativas encantó al líder germano. Hitler era fanático del pulque al grado que mandó a hacer un documental sobre su producción como lo explicó el coleccionista Javier Gómez Marin, actual dueño de esa obra.

El pulque en México

Hitler no estaba equivocado respecto al pulque, en México se consumía desde la época prehispánica, pero sólo podían disfrutarlo los ancianos, las mujeres que estaban amamantando y los altos puestos políticos o religiosos.

Diversos estudios hechos por universidades mexicanas demostraron que contiene carbohidratos, minerales y proteínas; es tan completo que incluso se puede tomar como suplemento alimenticio y contiene probióticos, por lo que podría curar enfermedades del tracto digestivo, según el reporte de El Universal.

El primer cortometraje del pulque

El resultado de la petición de Hitler fue un cortometraje de 12 minutos en el que se ve a los tlachiqueros originales durante la producción del pulque, todo en blanco y negro y sin audio, como explica el coleccionista y actual dueño del filme, Javier Gómez Marin.

No podemos saber si alguna vez tomó la bebida o si a pesar de que Hitler era fanático del pulque, sólo se limitó a investigarla, pero es un hecho que le debemos el primer documental sobre esta “bebida de los Dioses”.

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