Mutilación genital femenina: la prueba de que seguimos viviendo en la época de las cavernas

Mutilación

El 6 de febrero se conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina y aunque parece que es una práctica lejana a nuestra sociedad, no podemos olvidar que es una realidad por la que atraviesan millones de mujeres y niñas en el mundo y que lamentablemente se sigue realizando.

La mutilación genital femenina (MGF) es el conjunto de prácticas y procedimientos que buscan alterar o dañar directamente los órganos genitales femeninos y cuya motivación no tiene nada que ver con la salud ni el bienestar de las mujeres a quienes se les realiza, sino que se da a raíz creencias religiosas y culturales.

Aunque no se tiene el dato preciso de cuándo comenzaron estos procedimientos de mutilación, se sabe que se han practicado por más de mil años sin que al respecto nadie haya buscado frenar o controlar la barbárica práctica.

Según datos de las Naciones Unidas, la MGF es una práctica que aún se lleva a cabo en 30 países, la mayoría de ellos se encuentran en el continente africano, en Oriente Medio y en algunos países de Asia. Sin embargo, los movimientos migratorios han llevado estas prácticas a países de Europa Occidental y Norte América.

Si pensabas que la realidad en América Latina es muy distinta, la verdad es que no es así. Por ejemplo, se tiene registro que en la comunidad indígena de Emberá, en Colombia, es uno de los lugares que practican la mutilación genital femenina.

También en el continente Oceanía, en Australia y Nueva Zelanda mutilan mujeres.

Diversas organizaciones consideran indefendible esta práctica pues viola los derechos humanos de las mujeres, principalmente de las niñas, pues son ellas a quienes se les suele realizar el procedimiento de mutilación. De igual forma, se le considera como un acto inhumano de discriminación extrema contra la mujer.

“La mutilación genital femenina es una violación abominable de los derechos humanos que afecta a mujeres y niñas en todo el mundo. Esta práctica supone una negación de su dignidad, pone en peligro su salud, causa dolor y sufrimientos innecesarios, y puede incluso provocar la muerte.”
António Guterres, secretario general de la ONU.

Los “motivos”

Un conjunto de pensamientos culturales y religiosos de auténtico desprecio y maltrato en contra de las mujeres son los “motivos” que llevan a la mutilación genital femenina.

Se cree (sin ninguna prueba) que a través de esta práctica, las mujeres se ven menos motivadas a ser infieles y es muestra de una buena crianza en las niñas que las prepara para una vida en matrimonio.

Aunque ninguna religión cuenta con algún escrito que valide y fomente estos procedimientos, los líderes religiosos y sus seguidores suelen hablar de un respaldo religioso que le da sustento a lo que presentan como una tradición cultural que debe mantenerse.

En pleno 2019 pareciera que estas prácticas han quedado lejos, sin embargo, se calcula que actualmente hay 200 millones de niñas y mujeres mutiladas y pese a los esfuerzos no parece ser una práctica que vaya disminuyendo, por el contrario, se calcula que para 2030, 68 millones de mujeres más habrán sido mutiladas.

Actualmente diversas organizaciones luchan para dar fin a estos procedimientos, por ejemplo, el Programa conjunto para eliminar la mutilación genital femenina que desarrollan el Fondo de Población de las Naciones Unidas, (UNFPA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Hoy en día una niña tiene un tercio menos de probabilidades de sufrir MGF que en 1997, es muy poco lo que se ha logrado avanzar, es por eso que esta fecha no puede pasarse por alto.

El 20 de diciembre de 2012, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su Asamblea General aprobó la resolución A/RES/67/146, en la que se especifica la intensificación de los esfuerzos mundiales para la eliminación de la mutilación genital femenina.

Entre varios llamados a redoblar los esfuerzos para luchar contra esta brutal práctica, se estableció el 6 de febrero como el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

“La mutilación genital femenina está arraigada en las desigualdades de género y los desequilibrios de poder y, a su vez, contribuye a mantenerlos porque limita las oportunidades de las mujeres y las niñas para hacer efectivos sus derechos y todo su potencial.”
António Guterres.

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