El avión mexicano secuestrado que dejó a la policía en calzones

avión mexicano secuestrado

Fanático de las películas de acción que se respeta, ha visto al menos una vez Air Force One con Harrison Ford. En resumen, el filme trata de un grupo de mercenarios que toma la aeronave presidencial y amenaza con matar a los pasajeros si no liberan a un preso. Cuesta trabajo creerlo, pero esta cinta hollywoodense y el avión mexicano secuestrado durante el gobierno de Luis Echeverría guardan tantas similitudes, que alguien debió poner en los créditos alguna especie de agradecimiento por la inspiración.

Avión mexicano secuestrado

El 8 de noviembre de 1972, los pasajeros del vuelo 705 proveniente de Monterrey y con destino a la Ciudad de México surcaban el cielo sin preocupación mayor a la posibilidad de una que otra turbulencia. Fue poco después del despegue que su paz se nubló por una situación insólita en la historia de la aviación mexicana: a punta de metralleta, el avión fue secuestrado por Armando González, Germán Segovia, Alberto Sánchez y José L. Martínez. 

Comunistas a bordo

Como salido del guión de un filme de acción básico en donde los comunistas son el enemigo número uno del universo, cuatro jóvenes pertenecientes a la Liga de Comunistas Armados (LCA), un movimiento gestado por estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León que pretendía derrocar al gobierno con el fin de instaurar uno de corte comunista, anunciaron que harían explotar el avión si sus demandas no eran cumplidas.

avión mexicano secuestrado

¿Qué pedían?

Los cuatro jóvenes responsables del secuestro de las 106 personas a bordo del avión, exigían la liberación de sus camaradas pertenecientes a la LCA (Air Force One, ¿eres tú?), quienes un día antes fueron detenidos durante un operativo militar y sometidos a interrogatorios y torturas. Además de la liberación de los presos políticos, demandaron la suma de 4 millones de pesos (menos de lo que pedían en Non Stop con Liam Neeson, pero recuerda que este secuestro fue antes de la devaluación del peso), fusiles de asalto y municiones. 

Pasajeros V.I.P

Entre los 106 pasajeros del avión mexicano secuestrado, se encontraban los hijos del entonces gobernador de Nuevo León, Luis M. Farías, dos funcionarios del consulado estadounidense, el empresario Dionisio Garza Sada, entre otros. Ante la posibilidad de que varios pasajeros importantes resultaran heridos, el gobierno accedió a las peticiones de los secuestradores, quienes exceptuando a la hija del gobernador, liberaron a mujeres y niños en el aeropuerto Mariano Escobedo de Monterrey al aceptarse sus exigencias. Lo reconocemos, en la mayor parte de las películas esto no pasa. 

secuestro a un avión mexicano

Calzoncillos, calzoncillos…

Cincuenta minutos después de la liberación de una parte de los pasajeros, integrantes de las fuerzas armadas se presentaron en el aeropuerto para entregar a los presos políticos. Alejándose completamente de las películas de acción en las que podrías pensar al leer este artículo y a demanda de los secuestradores, los agentes que escoltaron a los camaradas de la LCA hasta el avión mexicano secuestrado, no vestían uniformes. De hecho, no llevaban puesta prenda alguna además de sus bóxers. 

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…y más calzoncillos

Cuando sólo faltaba que el dinero fuera entregado, los miembros de la LCA agregaron un punto más a su lista de exigencias: los cuatro millones de pesos debían ser entregados personalmente por Juan Urrutia Paura, capitán de la policía estatal. Dicha humillación fue televisada y narrada por todos los periódicos del país. Cual Walter White cocinando meta por primera vez, Urrutia y sus calzoncillos rojos quedaron retratados en la memoria hemerográfica del país junto al avión mexicano secuestrado.

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México predice Los Simpson

Una vez cumplidas sus demandas y con rehenes que aún garantizaban su seguridad, los miembros de la LCA volaron al aeropuerto José Martí en La Habana, Cuba. Al aterrizar, los rehenes fueron liberados y el avión secuestrado mexicano voló de regresó a casa.

Los captores recibieron asilo político por parte del gobierno de Fidel Castro, quien se negó a extraditarlos pero obligó a los guerrilleros a devolver el dinero y las armas al gobierno mexicano.

Si alguna vez has visto ‘Los Simpson’ y sabemos que sí, seguro recuerdas la vez en que el señor Burns, Homero y Smithers huyeron a Cuba con el billete de un trillón de dólares sólo para ser estafados por Fidel. Bueno, a los mexicanos les fue mucho mejor.

A casi 47 años de lo ocurrido, asimilar la quiebra de Mexicana de Aviación y la falta de proceso penal para Luis Echeverría parece imposible, pero es más increíble pensar que en algún momento un grupo de jóvenes mexicanos, cuál película de acción, secuestró un avión mexicano y puso a la policía en calzoncillos sin consecuencia alguna. México 1, Hollywood 0.

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