¿Los indígenas tenían alma o no? El debate que cambió la Conquista de México

Bartolomé de las casas

Cuando los españoles llegaron al Nuevo Mundo se tuvieron que enfrentar, no sólo a la conquista de un pueblo, sino a un debate para saber qué hacer con los indígenas. La cuestión se ubicó en saber si los indígenas tenían alma o no. Al centro de esta discusión se encontraron Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda.

El mito de la Conquista

Es común que pensemos que durante la Conquista los españoles nunca se preguntaron a sí mismos si tenían o no algún derecho a reclamar estas tierras. Si no se preocuparon por justificar el establecimiento de un gobierno, mucho menos lo harían por comprender los derechos de los indígenas conquistados.

Foto: La conquista de Tenochtitlan

Lamentamos derribar los mitos con los que creciste, pero no fue como te lo contaron en la escuela. En algún momento, existió todo un debate filosófico, político y plural en torno a la cuestión indígena. El propósito fue saber cuál era la mejor manera de proceder respecto a los habitantes del Nuevo Mundo.

¿Los indígenas tenían alma o no?

En aquel entonces existieron dos posturas encontradas en las cuales se polarizaba el debate: por un lado, teníamos a los pensadores, casi todos ellos vinculados a la Iglesia católica, que sostenían que los indígenas no tenían alma, por eso era necesaria la intervención de los españoles.

Por otro lado, estaba una postura multicultural que sostenía que los indígenas sí tenían alma, lo que los hacía acreedores al derecho de gobernarse a sí mismos. No era, como se afirmaba, que los pobladores del Nuevo Mundo fueran seres irracionales, sino que su desarrollo era distinto.

Foto: Batalla de Centla

La postura que sostenía que los indígenas no tenían alma fue encabezada por el sacerdote Juan Ginés de Sepúlveda. Mientras que la postura que sostuvo que los indígenas tenían alma la encabezó Bartolomé de las Casas.

No fueron las únicas posiciones, hubo otras que guardaron más ambigüedad. Como la de Fray Bernardino de Sahuagún, cuya postura iba entre la admiración por las civilizaciones originarias y la condena de estos pueblos.

Foto: Fray Bernardino de Sahagún

Esto implicaba destruir las creencias de los indígenas y al mismo tiempo convencerse de que la visión indígena era valiosa por su apego a las sabias leyes naturales.

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Las polémicas de Valladolid

Las polémicas de Valladolid fueron convocadas por Carlos V, en el lejanísimo año de 1550. Ahí tuvieron lugar las defensas de las distintas causas, tanto la de Bartolomé de las Casas como la de Sepúlveda. Según con O’Gorman lo que se enfrentó en Valladolid fue el viejo cristianismo medieval y el nuevo cristianismo nacionalista.

bartolomé de las casas
Foto: Bartolomé de las Casas

Al centro del debate se colocó la cuestión indígena. Todo se reducía a determinar si los indígenas tenían alma o no. Si se determinaba que ellos tenían alma se les consideraba como seres racionales y al ser racionales tenían la oportunidad de definirse y gobernarse legítimamente.

Si triunfaba la postura contraria, los indígenas entonces serían considerados como seres irracionales que necesitaba estar bajo tutela de un gobierno cristiano para su propio bien, pues eran incapaces de gobernarse a sí mismos. Para ellos se trataba de seguir la instrucción de evangelización que dio Cristo.

Foto: Juan Ginés de Sepúlveda

Las polémicas se trataron de el intercambio de distintos textos en donde se exponían argumentos y se daba forma a las dos posturas.

Los resultados del enfrentamiento de Bartolomé de las Casas y Sepúlveda

El debate no fue definitorio sino más bien conciliador. Ambas posturas se mantuvieron y no desapareció la polémica, pero se llegaron a ciertas conclusiones que impidieron que los abusos sobre los pueblos indígenas se desarrollaran sin ningún control.

El proceso de conquista conoció una regulación, ya que nunca se puso sobre la mesa que no se debía de intervenir. Lo que se ponía en cuestión era el cómo se debía proceder. Para Bartolomé de las Casas no era obligación del español evangelizar al indígena, pero sí era un derecho de éste ser evangelizado.

Foto: Victorspace vía Creative Commons

El mayor logro fue que con base en estas discusiones se dio origen a las Leyes de Indias, una legislación promulgada por los españoles que buscó regular la vida social y política del Imperio Hispano, por lo cual se incluía los territorios filipinos.

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