Emiliano: Zapata pasó del ícono nacionalista al ícono LGBT

Emiliano Zapata es un personaje que ha rebasado su propia historia, entre otras cosas, ha sido un ícono revolucionario, un emblema de la lucha agraria, un modelo de hombría y una inspiración nacionalista. Al parecer su imagen se adapta a cada época y no siempre ha sido un rostro popularmente aceptado.

La exposición “Emiliano: Zapata después de Zapata” que se expone en el Palacio de Bellas Artes cuenta con más de 140 obras inspiradas en ‘El caudillo del sur’, cada una es una mutación del personaje histórico y contribuyen a que permanezca siendo uno de los mayores mitos mexicanos. Pero la pintura de Fabián Charrez se ganó la atención de todos porque representa una masculinidad diferente a la que los antiguos seguidores del revolucionario están acostumbrados.

¿Quién es el personaje histórico?

El doctor en Historia por la UNAM Jorge Alberto Rivero, dijo en entrevista para DeMemoria que este personaje ha rebasado la realidad histórica en muchas ocasiones y su imagen popular suele estar desapegada a la persona que fue. Por ejemplo, a diferencia de lo que muchos piensan, Zapata no era un campesino pobre, él tenía recursos, tierras y gusto por la buena vida.

Su gran aportación a la historia fue la redacción del plan de Ayala, un manifiesto que surgió a partir de los daños que el juarismo hizo al campesinado con las leyes de reforma.

Tampoco era el eterno amigo de Villa, Madero y Orozco, por el contrario, tuvo diferencias con todos ellos porque cada uno defendía una postura diferente, de hecho, la Revolución Mexicana fue un movimiento heterogéneo y lleno de asesinatos a traición (como el del propio Emiliano).

Emiliano Zapata

Las primeras versiones del ícono de Emiliano Zapata

“Durante los primeros gobiernos post revolucionarios, el PRI (Partido Revolucionario Institucional) difundió la llamada historia de bronce”, una versión manipulada de los hechos históricos, en la que los héroes patrios dejaban su versión humana para convertirse en iconos del nuevo nacionalismo.

Emiliano Zapata no quedó exento del maniqueísmo histórico que lo dejó, por muchas décadas, del lado de los “buenos”. Eventualmente “el uso que el mismo partido le dio a la imagen del caudillo tuvo la única finalidad, la de ganar adeptos entre los grupos de campesinos durante los procesos electorales”, como explicó el doctor Rivero.

Emiliano Zapata

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En 1983 la imagen de Emiliano Zapata fue la inspiración del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), un movimiento que tomó más fuerza cuando en diciembre de 1992, el entonces presidente de México, Ricardo Salinas de Gortari, firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC) que dejó totalmente desprotegido al campesinado mexicano.

Entonces el TLC se manejaba como un acuerdo internacional que llevaría a México al progreso y a la prosperidad así que los Zapatistas (opositores de esta decisión neocapitalista) se convirtieron en retrógradas y el mismo Zapata fue representado en múltiples caricaturas como ‘El atila del sur’, de esta forma salvajizaron al personaje.

Zapata como ícono en el arte

El historiador Alberto Rivero, también explicó que el personaje histórico ha aparecido en múltiples expresiones artísticas. En 1952 Marlon Brando participó en una versión de Hollywood en la que el personaje de Zapata estuvo totalmente fuera de la realidad histórica, al grado de que el fotógrafo mexicano Gabriel Figueroa se rehusó a participar en esta filmación.

Más adelante en 1970, Felipe Cazals dirigió su opera prima “Emiliano Zapata”, y el escritor Jorge Ibargüengoitia, conocido por su gran habilidad para llevar el humor negro y ácido al mundo de la literatura, no tuvo ningún freno al despotricar y ridiculizar la imagen mitificada que Cazals hizo del caudillo.

Emiliano Zapata

El ícono de la libertad… sexual

Entre los documentos históricos que retratan al ‘Caudillo del sur’ sí existe uno que menciona un encuentro sexual entre Emiliano Zapata e Ignacio de la Torre. Este relato es parte del diario de la señora Amada Díaz, esposa del segundo e hija del presidente y dictador mexicano Porfirio Díaz.

Independientemente del hecho histórico, Emiliano Zapata se ha desprendido de la realidad histórica en múltiples ocasiones, en el caso de la pintura de Fabián Chairéz que se exhibe en el Palacio de Bellas Artes, la representación de un Zapata sexualizado y femenino ha hecho estallar las voces de los más conservadores (cof, cof, homofóbicos).

El machismo en México sigue siendo un lastre que afecta a toda la sociedad y que sigue colocando a lo femenino en un lugar denostable, especialmente si se trata de un hombre femenino o un homosexual.

El debate entre quienes están a favor de esta obra sigue incendiando las redes, pero lo importante quizá sea recordar que el arte no tiene ningún objetivo en sí mismo y en ocasiones ha sido un gran vehículo de expresión y denuncia para los grupos que sufren de marginación.

La exposición “Emiliano: Zapata más allá de Zapata”, reúne los múltiples referentes de los que el líder revolucionario ha sido rostro. Con 100 años de representaciones que surgieron a partir de la martirización del personaje su mirada profunda, su sombrero y su bigote espeso siguen mutando gracias a la apropiación de diferentes grupos culturales.

El dr. Rivero finalizó asegurando que “hoy Zapata no les pertenece a sus descendientes, tampoco a quienes hicieron la “historia de bronce” ni a quienes aún la predican, un personaje mitológico como éste, ya no se pertenece ni así mismo, sino que es de todos” porque su imagen ya está “más allá de Zapata”.

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