El despertar de Don Goyo

volcán Popocatépetl

“Don Goyo” o simplemente “el Popo”, es como se conoce popularmente al volcán Popocatépetl, uno de los volcanes mexicanos que más actividad registra al año desde que volvió a ponernos en alerta el 21 de diciembre de 1994.

Su nombre proviene del náhuatl y significa “montaña que humea”. A su historia de actividad volcánica se le suma la leyenda, casi shakespeariana, que, según las distintas versiones, dice que Popocatépetl fue un guerrero que murió al pie de su amada Iztaccíhuatl, conocida como La Mujer Dormida, misma que murió antes del regreso triunfal del guerrero.

El Popo está ubicado en la zona central de México, entre los estados de Puebla, Estado de México y Morelos, se levanta poderoso a 5, 452 metros por sobre el nivel del mar y mantiene a los vulcanólogos a la expectativa las 24 horas del día los 365 días del año.

El volcán Popocatépetl es considerado uno de los volcanes más peligrosos de México, junto con algunos otros gigantes como el volcán de Colima, el Citlaltépetl o Pico de Orizaba, El Nevado de Toluca y el Paracutín, aunque algunos de estos llevan dormidos bastante tiempo, afortunadamente.

Se calcula que, de entrar en una fase de actividad superior y presente erupciones mayores, podría afectar a unos 25 millones de habitantes que lo rodeamos y que poco a poco nos hemos ido acostumbrando a las fumarolas, columnas de humo y caída de ceniza.

La actividad que presenta el volcán Popocatépetl es muy alta, constantemente nos enteramos de cortinas de humo que salen de sus entrañas regalándonos bellas postales, sin embargo, también ha presentado erupciones más violentas que han encendido las alarmas entre la población y las autoridades encargadas de su monitoreo.

Entre las erupciones más recordadas se encuentran las de diciembre del 2000, cuando las autoridades tuvieron que ordenar la evacuación de las localidades cercanas, esto con el objetivo de prevenir que un incidente mayor afectara a las poblaciones cercanas causando una verdadera tragedia.

Los años que le siguieron al agitado inicio de milenio las actividades que presentó Don Goyo fueron relativamente menores y sin causar un sobresalto mayor en la población, esto duró hasta noviembre de 2014.

Recientemente, en abril de 2016, se presentó una fase de erupción que lanzó material incandescente en un radio de más de un kilómetro a la redonda, afortunadamente no pasó a mayores la situación.

Desde ese diciembre de 1994 y hasta la fecha, Don Goyo ha mantenido alerta a los científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México encargados de su monitoreo y al pendiente a toda la población que habitamos a su alrededor.

Así el Popo es uno de los volcanes más vigilados y estudiados de México y el mundo.

Para futuras ocasiones hay que recordar lo que los vulcanólogos de 1994 recomendaban a la población, lo importante es mantener la calma y atender a las recomendaciones de Protección Civil y las autoridades correspondientes.

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