La Guerra de los pasteles: la historia que no te contaron en la escuela

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Si crees que la Guerra de los Pasteles fue un conflicto armado que se desató simplemente porque un grupo de mexicanos se comió unos pastelillos y no los pagó, vuelve a echarte un clavado en tus libros de texto de primaria y secundaria.

Los antecedentes

En 1821 México consiguió, tras una lucha larga y con mucha sangre derramada, su independencia de la corona española. Comenzábamos a ser una nación libre e independiente. Seis años después, México y Francia firmaron un acuerdo para mejorar sus relaciones, este se le conoció como las ‘Declaraciones provisionales’.

Fuente: Artiste inconnu vía Creative Commons

Las relaciones entre ambos países parecían prosperar, sin embargo, un grupo de comerciantes franceses presentaron una serie de reclamaciones en contra del gobierno mexicano.

En Francia estos señalamientos fueron recibidos con alarma. Fue el barón Antoine-Louis Deffaudis, quien era el embajador francés en México, el encargado de hacer llegar a las partes los reclamos.

¿De verdad fue sólo por unos pasteles?

Entre los reclamos que se presentaron estaba el del ciudadano francés radicado en México, el señor Remontel. En su reclamación se destacaba que en 1832, los oficiales del entonces presidente Antonio López de Santa Anna habían comido pasteles de fina repostería en su local, los mismos que no pagaron.

Fuente: Secretaría de Cultura

Por esa razón, el ciudadano francés se encontraba muy molesto y exigía una indemnización por lo sucedido en la pastelería ubicada en el barrio de Tacubaya. Sin embargo, la cantidad de dinero que exigía el pastelero era muy alta, 60 mil pesos de ese entonces.

Esta era la más llamativa de las reclamaciones que los ciudadanos franceses habían hecho llegar a través de su embajador. Por ese motivo, las acciones bélicas que posteriormente decidió emprender el gobierno francés fueron conocidas como la Guerra de los Pasteles.

De las palabras a los hechos

Los franceses exigían un monto total de 600 mil pesos, cifra que el gobernó de Anastasio Bustamante se negó a pagar. A la tensión que ya se venia acumulando se sumó el fusilamiento de un pirata francés en el puerto de Tampico.

En 1838 los franceses pasaron de las palabras a los hechos. En los meses de febrero a marzo llegaron 10 barcos de guerra a costas mexicanas. Al frente de la flota francesa se encontraba el comandante Bazoche.

Fuente: Horace Vernet vía Creative Commons

Desde uno de los barco, el embajador Deffaudis lanzó el ultimátum al gobierno mexicano. El barón señaló que México debía pagar el adeudo antes del 15 de abril, en caso contrario las tropas francesas invadirían el territorio nacional.

El 16 de abril de 1838 el comandante Bazoche declaró el fin de las relaciones entre México y Francia, de igual forma se bloquearon los puertos, el primero de ellos fue el de Veracruz. Este bloqueo comercial impuesto por Francia era realmente el objetivo del gobierno francés, no el reclamo de una deuda pastelera.

El conflicto armado

México se mantuvo firme en su postura, por lo que los franceses mandaron otros veinte barcos militares más. Al mando de esa flota se encontraba el contralmirante Charles Baudin. Baudin se reunió en Xalapa con el ministro Luis G. Cuevas para buscar una negociación que terminara con el conflicto, pero este intento fracasó.

Fuente: Secretaría de Cultura

Así, el 21 de noviembre de 1838, los franceses atacaron el fuerte de San Juan de Ulúa, mismo que lograron tomar. La bandera francesa ondeaba por primera vez en la historia en el territorio mexicano.

Fuente: Edmond Jurien de la Gravière vía Creative Commons

Nueve días después el gobierno mexicano le declaró la guerra al rey de Francia. Al frente de las operaciones militares quedó el general Antonio López de Santa Anna. Así inició formalmente la Guerra de los Pasteles.

El 5 de diciembre de 1838 Francia atacó la posición donde se encontraba Santa Anna, murieron varios soldados y fue tomado como prisionero el general Mariano Arista, quien comandaba las fuerzas armadas.

Fuente: Carlos Paris vía Creative Commons

Los soldados franceses se replegaron, lo cual hizo sentir a Santa Anna que tenía una oportunidad y avanzó por el muelle. Sin embargo, los franceses lograron detener el avance causando nueve bajas y otros tantos heridos, entre ellos se encontró Santa Anna, quien perdió una pierna durante el ataque.

El fin de la Guerra de los Pasteles

Los ingleses tenían serios intereses comerciales en México, por esa razón buscaron intervenir en el conflicto para buscar un acuerdo para poder reanudar las relaciones comerciales.

Los ingleses lograron forzar a las negociaciones a los franceses. El ministro inglés Mr. Pakenham fue el encargado de mediar en el conflicto. Por parte de México se presentó Manuel Eduardo de Gorostiza, por Francia el encargado de negociar fue Charles Baudin.

Fuente: Secretaría de Cultura

Finalmente, la paz se firmó el 9 de marzo de 1839. Francia devolvió el castillo de San Juan de Ulúa y México se comprometió a cubrir el pago del monto reclamado y a no tener prestamos forzosos con los ciudadanos franceses.

Años después de la Guerra de los Pasteles, las tropas francesas volverían a México con una nueva intervención, pero esa es otra historia.

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