Matilde Montoya: la primera médica mexicana y su difícil trayectoria para obtener ese título

Matilde Montoya
Foto: Facultad de Medicina. UNAM.

Matilde Montoya es la mujer que rompió cada bloque que se presentó en su camino convertirse la primera médica mexicana, aunque tuvo el apoyo de sus padres, compañeros e incluso el del entonces presidente, ella es un claro ejemplo de que las victorias son el resultado del esfuerzo, la perseverancia y la transgresión.

Matilde Montoya
Foto: Instituto de Investigaciones Históricas Políticas Económicas y Sociales.

Una niña educada en un mundo para hombres

Matilde Petra Montoya Lafragua es el nombre completo de la niña, hija de un matrimonio poblano, que aprendió a leer a los cuatro años gracias a la atención que recibió de su madre y a su especial gusto por el aprendizaje, incluso su familia se esforzó en pagar una educación privada que le permitiera concluir el bachillerato, según los registros de la Fundación Carlos Slim.

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Matilde vivió una época en la cual la educación escolarizada era destinada únicamente a los hombres, como lo señala Celeste Mansuy en su artículo publicado por la revista especializada Signos Históricos, en el que denuncia que “La diferencia sexual fue la única distinción de nacimiento que el liberalismo no reconoció como obstáculo a su proyecto igualitario”.

Estando en Puebla, Matilde ya era una partera preparada, sus conocimientos en medicina en ocasiones superaban al de los médicos a quienes auxiliaba, su popularidad entre las pacientes iba en aumento y ellos decidieron desprestigiarla, acusándola de masona, protestante e impúdica, tres adjetivos graves en una sociedad cristiana y conservadora.

Matilde Montoya
Instituto de Investigaciones Históricas Políticas Económicas y Sociales.

El rechazo por parte de la academia

Para escapar del desprestigio migró a la Ciudad de México y logró entrar en la Escuela Nacional de Medicina, sin embargo, fue dada de baja con el pretexto de que no se le revalidarían las materias de nivel bachillerato que cursó en instituciones privadas.

Ante esto no sólo no desistió, sino que pidió que se le permitiera cursar esas materias en la Preparatoria Nacional, su petición fue negada debido a que sólo aceptaban a alumnos, no a alumnas, una ridiculez burocrática que no la detuvo.

El triunfo que logró al escalar hasta lo más alto

Tras todo el rechazo sufrido, Matilde buscó ayuda por todos los medios posibles hasta escribir una carta dirigida al presidente de la república, el General Porfirio Díaz, quien dio la instrucción a Joaquín Baranda, secretario de Ilustración Publica y Justicia, de sugerir al director de San Idelfonso que permitiera a la joven recursar las materias en conflicto.

Una vez más lo logró y una vez más los hombres se decidieron a negarle el éxito cuando por ser una alumna y no un alumno la legislación académica le impedía presentar su examen profesional, nuevamente el presidente Díaz exigió la aplicación inmediata del examen e incluso envío a su Secretario Particular y al Ministro de Gobernación en su representación.

Foto: Instituto de Investigaciones Históricas Políticas Económicas y Sociales.

Su legado para las mujeres

Al fin Matilde Montoya se convirtió en la primera médica del país, pero su lucha por ella y todas las mujeres no terminó allí, fundó la Asociación de Médicas Mexicanas junto a la Dra. Aurora Uribe y mantuvo dos consultorios particulares en la Ciudad de México, uno en Mixcoac y el otro en Santa María la Ribera.

La Dra. Montoya murió a los 79 años, sólo cinco meses después de haber sido homenajeada por la Asociación de Médicas Mexicanas, la Asociación de Universitarias Mexicanas y el Ateneo de Mujeres en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Mucho por hacer

En 2011, la revista Medicina Interna de México publicó el artículo de Jaime Arias y Guadalupe Ramos en el que retoman esta historia y denuncian la necesidad de romper con los roles que impiden a las personas desarrollarse íntegramente de forma que carreras del área de las ingenierías, entre otras, no sean vistas como privativamente masculinas.

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