La importancia de las mujeres en el Movimiento Estudiantil que pocos quisieron reconocer

El Movimiento Estudiantil de 1968 en México es reconocido como parte de una ola internacional de rebelión juvenil contra la opresión del gobierno, la iglesia y la escuela. Lo más conocido del fenómeno son las voces de los dirigentes que fueron inmortalizadas dejando al margen de la historia a otros actores, como las mujeres del 68, cuya participación política fue pieza clave, pero que hoy es apenas mencionada.

las mujeres del 68

Cuando se habla de la dirigencia del Movimiento Estudiantil, la historia parte de la experiencia de “ellos” y suele omitirse la visión femenina, que a diferencia de lo que muchos creen no se dio únicamente en los círculos privados.

Ellas expresaban públicamente su formación política y aunque no fueron parte de la vanguardia, encontraron formas de participar más coherentes con el espíritu del movimiento, como explica el artículo México 68: hacia una definición del espacio del movimiento. La masculinidad heroica en la cárcel y las “mujeres” en las calles.

Mientras la participación de los hombres pasó a la historia bajo la idea de masculinidad heroica, inspirada en personajes de otras revoluciones como Ernesto Che Guevara, la de las mujeres quedó minimizada al grado de que algunos historiadores aseguran que ellas simplemente no fueron parte del Movimiento y otros expertos dicen que la participación femenina fue irrelevante. 

Las mujeres del 68 que dieron vida al Movimiento Estudiantil

Quizá, lo peor de la falta de reconocimiento a las mujeres del 68 sea que ellas mismas no recuerdan sus propios actos con la importancia que tuvieron, ni reconocen la participación de otras mujeres más allá de ‘La Tita’ y ‘La Nacha’ (Roberta Avendaño y Ana Ignacia Rodríguez Márquez), dos mujeres que sí tuvieron un lugar dentro del CNH.

Además de las universitarias, que en ocasiones formaron brigadas completamente femeninas, la militancia de las mujeres se formó con amas de casa, profesoras de primaria y secundaria y madres de estudiantes que se sumaron a la lucha, incluso después de la masacre del 2 de octubre fueron las mujeres quienes se organizaron para llevar alimento a los presos políticos.

las mujeres del 68

Muchas se ofrecieron como cocineras voluntarias, pero eso no las alejó de la política, ellas hacían presencia pública mientras regateaban el precio de las verduras con los comerciantes y su apertura en la sociedad las hizo ser un factor de unión entre la sociedad civil y el movimiento estudiantil, como explicó UNAM Global.

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A pesar de la importancia de estas tareas, hubo mujeres que se sintieron menospreciadas por desempeñar una función basada en su género al grado de que algunas fueron blancos de acoso por parte de sus compañeros militantes, que acostumbraban chiflar y gritar “piropos” mientras las mujeres tomaban la palabra.

Su género también fue menospreciado por las autoridades por lo que les asignaron  tareas “encubierto” en el que estuvieron expuestas a las medidas de represión policíaca o militar en los que debían infiltrarse a penales o universidades tomadas por el gobierno.

las mujeres del 68

Para DeMemoria es importante destacar que el nivel de participación de el movimiento estudiantil tuvo un nivel sin precedentes en la época y aunque los nombres de los altos dirigentes siguen presentes en cada conmemoración del 2 de octubre, las mujeres del 68 fueron una pieza fundamental que permitió que la protesta tuviera vida.

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