Cómo fue cambiando el llamado ‘día del presidente’

0
2
tomas de protesta

El 1 de diciembre de cada seis años en nuestro país se cumple un ritual que marca un antes y un después en el ejercicio del poder: las tomas de protesta; en décadas pasadas era conocido como “el día del presidente”.

Las horas de ese día, el nuevo ocupante de la silla presidencial se lleva todos los reflectores, pero de 1970 a 2012 la ceremonia ha tenido algunas variaciones.

En 1970, casi dos años después de la represión del movimiento estudiantil, Luis Echeverría llegaba al poder con el objetivo de limpiarle la cara al todavía poderoso presidencialismo.

Los diarios que informaron de una ceremonia dedicada al jefe de estado destacaron el saludo con Gustavo Díaz Ordaz y las promesas de un mejor país. El auto descapotable viajó hasta Palacio Nacional, hubo mil y un salutaciones y las crónicas reporteriles elogiando “el talante” del nuevo dueño del poder. Un día del presidente fastuoso y en el mejor estilo de la aplanadora priista.

Seis años después, José López Portillo llegó al poder, mientras en los pasillos de Palacio Nacional se rumoraba que no había sido el elegido de Echeverría. El modelo económico ya no lucía tan exitoso y la cruenta “guerra sucia” contra la guerrilla reclamaba una pronta reforma electoral.

Y, pese a todo, el gesticulante y actoral López Portillo en otra de las tomas de protesta fue el gran protagonista de aquel 1 de diciembre, pero la sonrisa se iría desdibujando cuando el boom petrolero cobró réditos por el mal manejo de las finanzas.

Miguel de la Madrid fue el encargado del relevo y tomó el poder en mitad de una profunda crisis económica y notorios casos de corrupción. Celebró su gran día bajo la losa de la privatización de la banca, una inflación galopante y su propuesta de una renovación moral que nunca fue.

Luego de un proceso electoral impugnado, la oposición ganando terreno y la crisis económica que seguía sin ceder, Carlos Salinas de Gortari fue ungido como presidente entre los reclamos opositores encabezados por Porfirio Muñoz Ledo.

Salinas prometió el camino hacia el primer mundo, un TLC con América del Norte y una política social renovada; seis años después: el EZLN, los asesinatos políticos, el error de diciembre y Salinas de Gortari atrincherado.

Ernesto Zedillo Ponce de León celebró su día con gesto adusto, pocas sonrisas y con el espectro de la crisis en cada rincón de Palacio Nacional. El fulgor del día del presidente se iba eclipsando.

Con la llegada del nuevo siglo, llegaron también los tiempos de transición y del PAN a las tomas de protesta, bajo el liderazgo de Vicente Fox Quesada. Antes de la ceremonia, captaron al nuevo presidente postrado ante la Virgen de Guadalupe; después, ya en mangas de camisa, llegó Zócalo para cantar junto a Mijares.

En 2006, el otrora “día del presidente” dio un giro de 180 grados: un salón de sesiones enfrentado. De un lado los panistas y del otro, quienes apoyaron a Andrés Manuel López Obrador y trataban de impedir la toma de protesta de Felipe Calderón Hinojosa. Entre empujones y manoteos, el ungido fue ingresando por la puerta trasera e hizo la juramentación en una breve ceremonia.

El regreso del PRI con Enrique Peña Nieto como el rostro de un Revolucionario Institucional presuntamente renovado llegó en 2012, con las llamadas reformas estructurales como el mensaje central.

Lee más de DeMemoria

Y también visita nuestro canal de YouTube

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here